En la costa de Tarragona y como una pequeña Galia, se encuentra uno de los destinos de sol y arena más tentadores para escaparte en tus próximas vacaciones de verano. Se trata de Altafulla, uno de los pequeños paraísos de la Costa Dorada con mucho por ver y conocer. Si estás buscando un destino con el azul del Mediterráneo, te mostramos qué ver en Altafulla a ver si te animas.
Altafulla merece la pena porque tiene una playa larguísima con bandera azul y maravillosas calas. Pero si eres de los que quieren la playa solo a ratos, no te preocupes, pues hay mucho más qué ver en Altafulla. Puedes conocer este precioso pueblo medieval con sus castillos, ruinas romanas y callejuelas empedradas. Altafulla te está esperando, así que empaca la maleta y conoce los siguientes lugares.
Contenidos
10 Lugares de interés qué ver en Altafulla
En Altafulla hay muchas cosas qué ver en un día o más. Para darte una idea, compartimos estos lugares que, a nuestro juicio, son imprescindibles.
El Munts Altafulla

Tendrás la oportunidad de explorar las ruinas romanas mejor conservadas de España. Por el siglo I d.C. el gobernador romano Caius Valerius Avitus y su mujer Faustina decidieron construir su mansión. La villa fue habitada hasta finales del s. III d.C. tras ocurrir un incendio.
Las ruinas tienen un valor testimonial del pasado de Tarragona tan importante que en el año 2000 fueron incluidas en la lista de Patrimonio de la Humanidad. Si te encanta la historia, esta es una de las mejores cosas qué hacer en Altafulla.
Playa de Altafulla

Esta playa dorada y azul es larguísima, tiene 1100 metros de longitud. No solo es una excusa para tenderte sobre la arena y coger un poco de sol, también puedes recorrerla por completo haciendo un paseo hasta llegar al castillo de Tamarit.
Además es un lugar de interés para los amantes de los deportes acuáticos. Altafulla tiene su propio club náutico donde puedes aprender y practicar deportes como kayak, windsurf, paddle o kite.
Miradores
Los miradores de Altafulla ofrecen vistas espectaculares de Botigues del Mar, del Castillo de Tamarit o de la costa. Recomendamos en especial el mirador que se encuentra en el Passeig del Fortí para los que quieren hacer senderismo, pues de allí parten varias rutas. Además en este mirador se encuentra una extensión de la villa romana de Els Munts donde antiguamente estaban las termas romanas.
Desembocadura del Gaia
Puedes ver la desembocadura del río Gaia en la playa de Tamarit. Es un espacio de agua dulce donde se pueden avistar aves migratorias que pasan por aquí a tomar un descanso de su viaje. Y hay más fauna todavía, no es extraño ver zorros, conejos, tejones, comadrejas, anfibios y más. El sendero para llegar allí es muy fácil de recorrer, incluso si viajas con niños.
Calles medievales de Villa Closa

Los adoquines del antiguo barrio medieval Vila Closa son preciosos y muy bien conservados. Puedes sentir que viajas casi mil años atrás al caminar por estas calles empedradas. Las casas por su parte datan del siglo XVIII con fachadas de piedra labrada y también se encuentran en perfectas condiciones.
Considera que por estas calles, las más antiguas de Altafullas, caminaron auténticos caballeros, damas, gobernadores romanos, caballos y ocultan un sinfín de leyendas de brujas. Definitivamente es uno de los mejores lugares qué ver en la Altafulla medieval.
Antiguas murallas

Caminando por la parte más antigua de Altafullas te toparás espontáneamente con las torres de vigilancia de la ciudad, es una de las partes mejor conservadas de las antiguas murallas, que fueron restauradas durante los s. XVII y XVIII.
El Castillo de Altafulla

También conocido como Castillo Monserrat, se cree que fue edificado en el siglo XI, aunque ha pasado por varias restauraciones, sobre todo en la época medieval. Está unido a las murallas, por lo que parece una prolongación de estas. No admite visitas privadas, salvo cuando el ayuntamiento organiza visitas guiadas, así que si quieres visitarlo, puedes preguntar en la oficina de turismo a ver si está disponible alguna.
Iglesia de San Martín de Tours

Es un templo que data del siglo XVIII, perfectamente conservada. Actualmente en la iglesia no solo se llevan a cabo actividades religiosas, sino que también es el sitio donde se realizan los conciertos y presentaciones artísticas dentro del pueblo. Una de las cosas más interesantes de este templo es que tiene una cripta donde todavía reposan los restos de los marqueses de Tamarit.
La plaza del Pou
En esta plaza encontrarás un antiguo pozo y junto a él, un arco que aún se conserva y que daba la entrada a Vila Closa. Básicamente, estas son las puertas de la antigua ciudad. Además, muy cerca de esta plaza se encuentra el ayuntamiento, un edificio porticado y rodeado por varias casas señoriales.
El castillo de Tamarit

Finalmente, el último lugar imperdible de Altafulla es el castillo de Tamarit. Se encuentra cerca de Altafulla, en la playa, y aunque no se puede visitar por dentro, salvo que celebres una boda o asistas a un concierto, desde fuera tiene una vista imponente.
Este castillo data del siglo XI y su propósito era proteger la costa de los piratas y salvaguardar el comercio del mediterráneo.
Qué hacer en Altafulla
En Altafulla no hay cómo aburrirse, puedes hacer un viaje de un día o de una semana y siempre tendrás un itinerario muy completo. Por mencionar algunas actividades tenemos:
- Ir de tapeo por los bares de Altafulla.
- Hacer senderismo.
- Practicar kayak, windsurf y otros deportes acuáticos.
- Hacer un paseo por la playa hasta llegar al Castillo de Tamarit.
Oficina de turismo de Altafulla
La mayoría de los edificios históricos, incluyendo los castillos, en Altafullas, ahora son propiedad privada, por lo que difícilmente podrás recorrer sus interiores. Sin embargo, merece la pena preguntar en la oficina de turismo si hay visitas guiadas disponibles, conciertos o algún evento al que puedas asistir. Para más información consulta en Altafulla Turisme.

