rss
English in Manchester
1

Zubiri – Pamplona

Son las 5 de la mañana y ya existe un gran murmullo en la habitación. La gente comienza a levantarse muy pronto, mostrando muy poco respeto hacia aquellos que seguimos durmiendo. La verdad es que no se donde van. El Camino de Santiago no se va a mover y Pamplona no va a desaparecer. Un poquito de respeto hacia aquellos que deciden continuar durmiendo no cuesta tanto. Así que viendo el ruido y que no me duermo comienzo a preparar mi salida casi al mismo tiempo que una pareja de Ontinyent, Juanvi y Dori, que me acompañaran durante el resto del Camino de Santiago.

Para salir de Zubiri y continuar camino de Pamplona hay que regresar al puente que cruza el Arga. Desde allí se sigue un camino, que sube todo el rato, que rodea una fábrica de magnesitas horrible que deja un olor malisimo en el ambiente. Una salida nada bonita por las imágenes y por el calentón que te llevas para empezar. En esta salida mis pies ya van llenos de ampollas por lo que me comienza a costar avanzar al principio. Pero pronto entro en calor, mis ampollas dejan de dolerme y comienzo a avanzar a la gente que ha madrugado poco a poco. Unos kilómetros más adelante, justo a la salida de Larrasoaña, me alcanzan Jose y Luis con los que haré parte del Camino.

El recorrido es un continuo sube y baja bastante incomodo con unas rampas muy duras que hacen que sea un recorrido pestoso en el cual tan solo las vistas y los pasos por los bosques van haciendo que valga la pena continuar. El cambio de firme se va notando en las piernas y son varios los que llegarán con el tobillo hinchado por culpa de la inflamación del tibial, lesión desconocida por mi hasta ahora pero que es más habitual que las ampollas por estas tierras. Poco a poco vamos devorando kilómetros casi sin darnos cuenta, adelantando a bastante gente gracias al buen ritmo que llevamos lo que nos permite llegar a Villava con bastante facilidad.

Villava es un punto importante en esta etapa ya que es el punto de entrada a Pamplona. Hay que cruzar el pueblo entero y, una vez en sus calles, el recorrido hasta Pamplona es por calles y carreteras lo que hace muy aburrida la entrada en la capital navarra. El Camino de Santiago deja de ser camino y se convierte en carretera, carretera por la cual se estaba celebrando el triatlón de Villava lo que permitió que el aburrido trayecto entre el pueblo del grandisimo Miguel Induráin, Burlada y Pamplona fuera algo más entretenido. Aún así no es una zona de la que guardaré un agradable recuerdo y es que, la subida a Pamplona, se hace eterna en este final de etapa.

La entrada a Pamplona se hace por el puente de la Magdalena para acceder al parque de la Tejería y ascender por la muralla hacia la calle del Carmen desde la que se alcanza la curva más famosa del mundo la formada por la calle Mercaderes y la calle Estafeta en la cual, durante la semana de San Fermín, los toros chocan contra el vallado. Para llegar al Albergue municipal hay que girar a la izquierda, por la subida, para coger la primera a la derecha. Llegamos antes de que este abierto, una nota más que muestra que el ritmo que llevamos al andar es bueno. Una duchita y a visitar la ciudad que ya conozco por lo que hago de guía a la hora de buscar buenos sitios de pintxos. Unas tortillas en Navarrería, un poquito de bacalao en Estafeta, o unas vieiras rellenas en San Nicolás hacen de la comida una de las mejores experiencias en el Camino de Santiago. Y es que, aquí, no se viene solo a andar. Descubrir las maravillas con las que nos obsequian los lugares por los que pasa el Camino de Santiago son de obligado disfrute para el peregrino y eso debes hacer.

De regreso al albergue una siestecita y de charrada con todos los que hemos ido viendo a lo largo del Camino de Santiago y que comienzan a formar parte del grupo de peregrinos que nos juntamos en cada albergue. Comienzan los problemas, las ampollas hacen acto de presencia, las rodillas de algunos están cargadas y, lo peor de todo, el sevillano ya tiene el tibial inflamado y un dolor insoportable. Entre todos nos animamos, al fin y al cabo no queda ni uno sano y poco a poco vamos haciendo piña. Tras charlar un rato, está lloviendo bastante, aprovechamos un parón para ir a cenar. Al ladito del albergue, sin tener que andar mucho, nos dirigimos a degustar un sabroso plato de carne de toro estofado que hace que recuperemos las fuerzas necesarias para poder continuar con el Camino de Santiago. Y es que, al día siguiente, nos espera la subida, y su bajada, al Alto del Perdón antes de llegar a Puente la Reina y dejar atrás los Pirineos.

Leave a Reply




If you want a picture to show with your comment, go get a Gravatar.

*

A %d blogueros les gusta esto: