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York, una ciuda llena de historia y tradición

Amanece en Manchester. Las primeras luces de la mañana se introducen a través de mi ventana. El Sol comienza su lucha diaria con las nubes que han estado toda la noche descargando su furia sobre la ciudad. Pese a que aun hay algunas nubes que se resisten a darse por vencidas hoy parece que será un buen día. Sobre el asfalto se observa el rastro dejado por las lluvias. Charcos y más charcos que reflejan una noche movida. Una lástima que no me vaya a quedar en Manchester. Una suerte que vaya a viajar a York, una de las ciudades más importantes y bonitas del norte de Inglaterra y que aún no había tenido la oportunidad de visitar.

Manchester Picadilly Rail Station

Tras tomar el autobús hacia el centro me dirijo a una de las estaciones de tren de Manchester. Picadilly Station es la principal y, es desde allí, desde donde inicio este viaje a York. Tras un corta espera, los horarios ya los había consultado la noche anterior, llega el tren proveniente de mi querida Liverpool que me llevará hasta mi destino de hoy. En poco más de una hora y cuarenta y cinco minutos y tras cruzar algunos lugares realmente hermosos de esta zona norteña de Inglaterra, el tren se detiene en la estación de York, lugar histórico donde los haya, permitiendo que ponga una cruz más en mi lista de destinos a visitar.

York me espera con algo de frío pero con una estación de tren preciosa. Una estación de las antiguas, de las históricas, de esas que desprenden una atmósfera mística que te atrapa. Una estación de tren a la vieja usanza, en curva, con su techo de hierros oxidados por el paso del tiempo y la humedad reinante en la zona. Una estación de tren de las siempre. Tras descender del tren y disfrutar un rato por su interior llega el momento de abandonarla para comenzar el día en una de las ciudades más importantes de Inglaterra. Puede que no tenga la potencia de Londres o Manchester pero les gana por mucho en cuanto a historia y tradiciones. Y eso es algo que se siente desde el primer momento. Nada más salir de la estación ya observas la muralla de York, elemento arquitectónico que marca el recorrido turístico por esta ciudad. No está completa como la muralla de Chester pero un paseo por la muralla es la mejor forma de conocer la ciudad. Eso y perderse por las recónditas y estrechas calles de su centro.

York Minster

Y así es como empieza la aventura por York. Subido a la muralla y tras otear el horizonte no hay más remedio que andar en dirección a York Minster, la catedral, un espectacular a la vez que enorme edificio que domina el cielo de York y que se convierte en una visita imprescindible en esta ciudad. Y es que, esta preciosa catedral de estilo gótico, está quedando realmente preciosa gracias a las labores de reconstrucción que se están llevando a cabo desde 2012. Un autentico trabajo de los artesanos al estilo tradicional está creando y sustituyendo aquellos elementos dañados que no han conseguido superar el paso del tiempo quedando una maravillosa y enorme obra de arte lo más cercana posible a lo que los habitantes del York de épocas pasadas pudieron observar. Una visión que quedaría marcada a fuego, nunca mejor dicho, en la memoria de Guy Fawkes, uno de los grandes nombres de la ciudad de York, y que nació a escasos 50 metros de esta catedral en una casa, actualmente reconvertida en un pub, en la cual es posible, hoy en día, disfrutar de una cerveza rodeado de historia antes de perdernos por las calles históricas de York en busca del castillo.

York castle

Y es que, si la primera impresión que te llevas de York al verla es la de una ciudad rodeada de historia, cuando te introduces en sus estrechas calles y recorres sus antiguos callejones te sientes como si volvieras a épocas pasadas de carros, caballos, guerras y batallas en lucha por la vida dura y complicada que se vivía siglos atrás. Una vez caminas por su interior y descubres las diferentes iglesias, plazas, calles y lugares te das cuenta de la importancia de esta ciudad en el pasado y tu mente viaja, inconscientemente, a aquellas épocas de esplendor en las cuales los saqueadores deambulaban por las calles buscando a su presa con el miedo en el cuerpo de acabar atrapados y encerrados en el castillo. Y es que, si bien el castillo fue creado como fortaleza por los vikingos allá por el S. XI, el castillo de York se hizo más famoso como prisión que como fortaleza defensica. Hoy en día solo se conserva una de las torres, la Clifford’s Tower, quedando como uno de los monumentos más importantes y significativos de York junto a su catedral, York Minster, y a la muralla. Tres símbolos de la historia de esta ciudad creada a base de guerras, luchas y traiciones entre sus habitantes y los enemigos que estos han ido teniendo a lo largo de la historia gracias, en gran parte, a la excelente posición de York como base para defender Inglaterra de las hordas de enemigos que se acercaban desde el norte.

El día pasa, el frío aprieta un poquito más gracias a la pequeña brisa que se ha levantado pero hay que seguir disfrutando de esta preciosa ciudad a la que he tenido el placer de venir en el día de hoy. Tras la visita a la Catedral de York, la vista de una de las cárceles más famosas de Inglaterra y el disfrute de una Ale tradicional de la zona en un pub escondido entre las callejuelas de su centro histórico llega el momento del relax, de la tranquilidad, de la calma, de disfrutar de un paseo por la muralla descubriendo una visión distinta de York. Una visión de contrastes, de mezclas, de simbiosis casi perfecta entre la época pasada y la actual. Y es que, recorrer la muralla de York es algo un poco extraño. A un lado barrios, casas, calles y monumentos que reflejan siglos y siglos de historia. Al otro fabricas, tiendas, industrias y centros comerciales que reflejan la modernidad de la vida actual en esta ciudad. Son otros tipos de luchas, sin armas, sin enemigos visibles pero tan importantes como las sufridas por los vecinos de York en épocas pasadas.

York Minster Walls

Un bonito paseo que acaba junto a la estación de tren, punto de inicio y final de un bonito día en York, ciudad a la que habrá que volver en futuras ocasiones a disfrutar de su ambiente, de su historia, de sus calles estrechas y de sus gentes. Una preciosa sorpresa que, aunque no llega a estar a la altura de las murallas de Chester, tiene un recorrido turístico sencillo a la vez que precioso que favorece mucho su visita. No se cuando será, no se cuando llegará pero pronto estaré de vuelta por sus calles. Y es que York bien merece ese esfuerzo.

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