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Y venimos a Roma a visitar La Sapienza

Tras dejar las maletas en nuestra habitación del Soggiorno Blu nos vamos a dar una vuelta no muy lejos. Roma está llena de monumentos históricos que vale la pena visitar pero nostros somos como somos y no tenemos otra idea que acudir a ver La Sapienza. Si La Sapienza, la Universitá di Roma, un montón de edificios llenos de estudiantes que, curiosamente, están vacíos ya que es sábado. Sí, somos raros, y qué. Una de las cosas que más me gustan cuando voy a una ciudad es visitar sus universidades o campus y, la Sapienza de Roma, no iba a ser la excepción. Además nos pillaba cerca del hostel y estabamos un pelín cansados por el madrugón. Ya tendríamos tiempo de ver el resto en los siguientes días.

Así que hacia allí que nos dirigimos. La verdad es que el barrio no nos daba muy buena impresión. La imagen de las gentes de Termini era un poco rara. Italia tiene fama de tener las estaciones de tren llenas de gente esperando a los turistas para robarles pero pensabamos que era solo un mito más de Roma. Pero, de repente, nos pasa un tío corriendo, sin mucha prisa, eso sí. Detrás de él un hombre entrado en años gritando ¡al ladro!¡al ladro!. El ladrón se giraba y le vacilaba al hombre mayor al ver que este no estaba en condiciones de alcanzarlo. En situaciones normales hubieramos corrido detrás de él y ayudado a este pobre hombre pero al ver la calle con bastante gente y que nadie hacía nada nos dió muy mal rollo y decidimos seguir nuestra marcha. Nada como empezar con buen pie para sentirse seguro en Roma.

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Enseguida y entre comentarios nos plantamos en la Biblioteca Nazionale un lugar que no tiene relación directa con La Sapienza pero que en aquel momento nos pareció interesante. Por supuesto estaba cerrada pero pudimos verla por fuera y nos llamó la atención su estructura totalmente acristalada y de formas modernas rompiendo por completo el tradicional y clásico estilo de las viviendas que la rodeaban. El eclecticismo de Roma hizo aparición por primera vez en nuestro viaje. No sería el último.

De ahí nos acercamos a lo que era nuestro objetivo, La Sapienza, la universidad de Roma una de las más famosas universidades de Italia. La verdad es que la idea era acercarnos por ella un día en el que hubiera clases para poder acceder a su interior, pasear por su campus y observar los edificios de cerca pero estamos cansados y, aunque es sábado, nos vamos para allí aunque aquí no hay más que algún que otro guardía de seguridad y poco más. Así que damos una vuelta por el exterior recorriendo algunas calles y pasando ante edificios. Casi todos eran de quimica o de medicina excluyendo las facultades de Matemáticas o Ciencias Estadísticas. No es un sitio recomendable para ir pero sí que es un lugar curioso. Los edificios toscos y sencillos poco integrados en el paisaje general de Roma se mezclan con algunos más antiguo que recuerdan a los college ingleses.

la sapienza

Lo más curioso de esta tarde, y de esta visita a La Sapienza, fue que una de las cosas que ibamos buscando era poder ver una iglesia que nos habían comentado que habia sido obra de Borromini uno de los grandes maestros romanos. Cual fue nuestra sorpresa cuando, al preguntarle a uno de los guardas por su localización, nos indicó que la Chiesa di Sant’Ivo Alla Sapienza no se encontraba allí sino que estaba en las proximidades de la Piazza Navona, lugar en el cual hay algunos edificios más de la universidad. Así que, casi sin darnos cuenta, habíamos perdido la tarde buscando una iglesia que no estaba aquí. Gracioso.

sant'ivo alla sapienza

Así que nos volvemos con cara de pocos amigos hacia el hostel con idea de cenar algo por los alrededores y marcharnos pronto a dormir para ver si podemos resarcirnos al día siguiente de nuestro fracaso. Bueno, Roma esconde autenticas maravillas y, para encontrarlas, tendremos que perder el tiempo muchas veces viendo cosas sin interés. No pasa nada, ahora una buena pizza y a dormir. Curiosamente justo enfrente teniamos la Trattoria i Leoni d’Abruzzo en la que cenamos muy bien aunque por un precio un poco elevado para lo que en principio esperabamos. Pero no nos resulto caro. Cenamos en la terraza aunque al final cambiamos la idea de la pizza por algo de pasta que, me han dicho, tampoco la hacen muy mal por este país. No es que sea de los mejores restaurantes de Roma pero sí que es un buen sitio para comer o cenar productos frescos.

pasta roma

Tras la cena nos subimos al hostel a dormir no sin antes decidir nuestra ruta del día siguiente. Tras la mala experiencia de la Sapienza nada mejor que coger el bus turistico que salia desde Termini y conocer lo más importante de la ciudad de modo general antes de comenzar a caminar por las estrechas pero preciosas calles de Roma. Una genial idea.

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