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Vallnord (Andorra), mi estación de esquí preferida

Por fin llega el fin de semana. Han sido muchos días esperando, demasiados esta temporada, pero por fin parece que la nieve llega a Andorra. Así que para allá que nos vamos. Una vez más nuestro objetivo es el bello y espectacular pueblo de Llorts, situado en pleno valle de Ordino, camino de Arcalis, una preciosa zona alejada del bullicio y de la masificación que encuentras en la capital de Andorra o en otras zonas de esta parte de los Pirineos. Aquí está localizado uno de los mejores hoteles que te puedes encontrar en este pequeño gran país de los Pirineos, el Aparthotel la Neu.

A las dos y media de la madrugada salimos desde Valencia para estar allí a las 8 y poder aprovechar el sabado. La carretera es muy cómoda y no se hace nada pesada. Tan solo algunos pasajes de niebla densa entre Tárrega y Ponts complican un poco la circulación. A la hora prevista estamos disfrutando de un buen desayuno en La Neu, antes de subir a comenzar la jornada de esquí en Vallnord,  visitando la zona de Arcalis, una pequeña joya en la que la calidad de la nieve suele ser muy superior a la que se pueda encontrar en cualquier otra parte de los Pirineos.

Este año apenas ha nevado y eso se nota en el recorrido desde Llorts hasta Arcalis. Las montañas presentan un aspecto más veraniego que invernal, cosa que no quita encanto a este recorrido por esta carretera y es que, este valle, es una preciosidad que se debe visitar tanto en invierno como en verano ya que, las maravillas que esconde y las posibilidades que ofrece hacen que sea bonito cualquier época del año. Una vez arriba ya se ve que aquí la nieve nunca falta. El frío hace que los cañones estén a tope y, aunque hay algunas pistas cerradas, estas presentan una bonita estampa. Así que tras los trámites de adquirir el forfait y alquilar el material comienza el lío.

Subir por el telesilla hasta la parte alta y encontrarte con la zona de la Coma con una excelente nieve en las circunstancias que está habiendo esta temporada es algo que se agradece, así que, a disfrutar toca, y nada mejor que calentar, tras un año sin ponerme unos esquís, disfrutando de la Balma y la Bassa un par de veces antes de hacer la primera bajada por la Portella del Mig, una de las mejores pistas de los Pirineos.Tras alcanzar la parte baja toca vistar la otra zona de Arcalis así que telesilla para arriba pistas para abajo para disfrutar recorriendo, en esta zona, las pistas de Les Canals, La Font, el Bosc y L’Hortell. Un buen lugar con una muy buena nieve en su parte alta, y un poquito peor en la parte baja, pero que los cañones, poco a poco, van arreglando a medida que pasa el día. Tras estar un rato por esta zona y viendo el exceso de gente que hay no queda otra que volver a subir para descender de nuevo la Portella del Mig, un par de veces, antes de decidir acabar el día bajando desde Les Portelles hasta el parking, enlazando La Balma y La Canaleta, una bajada larga y divertida que sirve como despedida a esta preciosa y coqueta estación en la que se disfruta del esquí de una manera especial.

Tras esto toca volver a La Neu a dormir un rato y poder descansar antes de ver como comienza una de las mayores nevadas que he visto en mi vida. Desde las seis de la tarde y hasta las nueve de la mañana del día siguiente cayó, en Llorts, una capa de unos 25 cm de nieve fresca, que era de más de medio metro en las pistas de esquí. El paisaje cambió por completo y de la belleza del colorido de los bosques de Ordino se pasó a la belleza de la nieve polvo recién caida.

Seguía nevando y las noticias que llegaban de Arcalis no eran muy halagüeñas. La estación estaba medio cerrada debido a la fuerte nevada que había caído en sus pistas por lo que parecía más lógico desplazarse hacia Pal, otra de las zonas de Vallnord, y para ello nada mejor que utilizar el magnífico y efectivo servicio del Freebus que, en poco más de 15 minutos, te lleva hasta el teleférico de la Massana. Desde aquí una agradable subida hasta las pistas de Pal, que mostraban una imagen un poco desalentadora por la niebla, pero que, poco a poco, se fue abriendo lo suficiente para disfrutar de un grandísimo día de nieve polvo mientras continuaba nevando.

Para comenzar el día de esquí en Pal hay que pasar por la zona de debutantes para descender por la pista el Beç hasta el telesilla de La Serra II, telesilla que en verano es utilizado para subir las bicis y descender por las pistas marcadas en estas montañas. Desde aquí me llevo la primera sorpresa y es que, a pesar de que la pista Corpalanca está cerrada tiene una buena capa de nieve y hay gente que está bajando por ella. Un fuerapista dentro de una pista muy bonito y divertido con casi medio metro de polvo. Pero aún no es el momento. Por ahora bajo por El Gall hacia la zona de Els Fontanals en el que coger el telesilla El Cubil, el otro también usado en verano, con el que se accede a la parte alta de la estación . Desde aquí La Tossa, el telearrastre y la pista Coll de la Botella gracias a la cual me encuentro ante  el telecabina que une Pal y Arinsal.

Al llegar a la cima del Cubil ya me hice la idea de no esquiar en Arinsal por el viento que hacia pero habia que confirmarlo y, efectivamente, así sería. El teleférico estaba cerrado, así que media vuelta y a disfrutar de lo que Pal ofrece, que no es poco. Sus bosques y sus “fuerapistas”, dentro de las pistas, hacen que pase un día lo suficientemente divertido como para recordarlo por mucho tiempo. No siempre tienes la oportunidad de trazar lineas en pistas con nieve polvo hasta las rodillas. Así que paso un buen rato enlazando las pistas La Serra y Fontanals o la Cot hasta que el viento aumenta su potencia y es hora de irse. Así la última bajada del día, y del fin de semana, se convierte en un enlace de La Serra roja, el telecuerda del Pla de la Cot, La Serra azul, y las verdes del Planell y Caubella que vuelven a dejarme ante el teleférico de la Massana gracias al cual bajo hasta el pueblo, cojo el Freebus de vuelta a Llorts, y me deja en el Aparthotel la Neu donde me ducho y me voy a disfrutar de una magnífica cena en el Restaurante-Fonda la Neu, una delicia de sitio que hay que visitar para acabar un fantástico viaje como se merece, con una buena seleccion de carnes y de platos que harán las delicias de los más sibaritas y que, al mismo tiempo, llenarán el buche de los más comilones.

En definitiva, un bonito fin de semana en el que he podido disfutar mucho con la amabilidad de la gente que trabaja en el Aparthotel la Neu y con la gran calidad y el gran trabajo de la gente de Vallnord con la nieve y que, gracias a la nevada que tuvieron entre el sábado y el domingo, ahora tienen casi un metro de nieve nueva con la que encarar lo que queda de temporada con muchas ganas.

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