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Un día de lluvia en San Francisco

Amanece lloviendo, puto San Francisco… y el tiempo para los próximos días promete más y más lluvia. Aún así decido no quedarme en el hostel e intentar aprovechar lo que pueda del día así que me voy a Muir Woods, un bosque con grandes secuoyas que John Muir donó a la ciudad, y que es bastante famoso en San Francisco. debido a las condiciones meteorológicas decido dar un pequeño paseo por el Main Trail, que discurre por un caminito pegado al Redwood Creek, haciendo la vuelta por el Hillside Trail, que discurre a media ladera de una colina y que se junta con el Main Trail en el Bridge 2. El paseíto es lo suficientemente largo como para calarme hasta los huesos, así que decido dejar de seguir haciendo el gilipollas y buscar una alternativa en coche.

El destino elegido es Tiburón, un pequeño pueblo de la Bahía de San Francisco que tiene buenas vistas de la ciudad y poco más. No se si es por el tiempo o por qué pero me quedo muy despagado con esta visita. Llegué con buenas referencias de este sitio pero, después de perder media hora allí, no es un sitio al que recomendaría ir a nadie. Así que continuo con mi visita por los alrededores de San Francisco visitando Mission un barrio de gente bastante humilde, sobre todo latinoamericanos, con multitud de tiendas de comida y ropa usada y outlets. El barrio no es que valga mucho pero descubrí un mejicano para comer muy bueno. Se llama La Corneta Taquería, y está en el 2731 de Mission Street.

Viendo que la lluvia no cesa después de comer me voy aburrido al hostel. Allí conozco a mis compañeros de habitación y descubro que, lo que los italianos me contaron en Santa Cruz, empieza a ser verdad. Los italianos me decían que los europeos del norte son muy racistas y que nos consideran inferiores ya que dicen que somos unos vagos. Quizá por eso el sueco que tengo en mi habitación decida encerrarse en su mundo y no participar de la agradable charla que mantengo con los dos ucranianos. Esto llevan desde los 12 años en USA, en algún sitio cerca de Portland. Nos comentan que si tenemos plan para esta noche, le sueco se hace el sueco, nunca mejor dicho, pero yo me voy con ellos. Como sigue lloviendo nos compramos unas cervezas y nos quedamos en el hostel jugando al futbolín viendo como unos brasileños nos tocan la carita a base de bien. Yo creo que el ucraniano no ha visto un futbolín en su vida y eso hace que mi gran maestría y clase se quede en aguas de borrajas. Así que me marcho mosqueado a dormir. Hoy hemos echado el día. Mañana me largo de San Francisco a buscar el solecito.

Comentarios (3)

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  1. Nosotros hemos estado en San Francisco con lluvia y con sol y la verdad es que, como casi todos los lugares, cambia totalmente! Igual que un sueco sieso puede perjudicar la imagen de sus compatriotas… Pero de todo hay, en la viña del señor y en el norte de Europa!

    • El problema de la lluvia es que no te deja hacer nada. Era tal cantidad la que caía que no se podía ver nada desde el coche y, cuando paraba y daba un rato de tregua, nunca me pillaba en un sitio bueno.

      Lo del sueco… está claro que no hay que generalizar pero los italianos no iban muy desencaminados acerca de la percepción que se tiene de los europeos sureños.

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