rss
English in Manchester
1

Roncesvalles – Zubiri

Son las 8 de la mañana y la niebla no deja ver más allá de 100 metros lo que le da un aura mágica a esta primera etapa del Camino de Santiago. Hay gente que comienza en St. Jean Pied de Port pero yo, desde un inicio, tenía claro que salía desde Roncesvalles, junto a la Colegiata, por el camino que pasa delante del albergue y que continua junto a la carretera hasta la salida del pueblo en la que, una señal que marca 790 km hasta Santiago, sirve como acicate para ilusionar al peregrino a comenzar una aventura que empieza aquí pero que nunca sabe cuándo acabará.

El camino parte junto a la carretera y pronto se mete en un bosque precioso de hayas y pinos que, sin mucha complicación, te lleva camino de Burguete, primer pueblo que encuentras el cual dejas para adentrarte en una zona de pastos en la cual caminas junto a caballos o vacas que deambulan tranquilamente ante el paso de los peregrinos disfrutando de las maravillas que les ofrece esta zona de los pirineos. El camino hasta Espinal es cómodo, ancho y con unas vistas espectaculares. Es un lugar ideal para comenzar a calentar piernas, eliminar nervios y tensión y prepararse para la primera gran subida que te encuentras durante el Camino de Santiago, el Alto de Mezkiritz.

Son solo dos kilómetros pero es una dura subida por un camino que parte tras dejar Espinal y que sirve para darse cuenta que esto no es un paseo cualquiera y que aquí se viene a sufrir para poder disfrutar. El Alto de Mezkiritz tiene su cima en los 950 metros y unas vistas increíbles que alegran el sufrimiento de alcanzarla. Tras llegar arriba se cruza la carretera para, junto al monumento a Ntra Sra. de Roncesvalles, comenzar la bajada que te lleva hasta Bizkarreta y Lintzoain. Son las 10 y es una buena hora para almorzar así que parada para reponer fuerzas antes de seguir el Camino de Santiago. Junto al frontón y la fuente parada a descansar, reponer fuerzas y comenzar a “arreglarse” las primeras ampollas antes de comenzar la subida la Alto del Erro.

Al salir de Lintzoain una fuerte subida hace que se te quiten las ganas de seguir andando. En este tramo me alcanzan mis compañeros de taxi, los de la bici, que van muy justitos de fuerzas. Que miedo, con todo lo que les queda y ya va uno medio apajarado. Sube la cuesta empujando la bici y al final se para. Allí nos reunimos los tres, le damos ánimos, una barrita energética que lleva su compañero y un poco de agua con sales que llevo yo y parece que se recupera algo. Me entero que solo lleva un mes subiendo en bici. Para flipar. Este no sabe donde se mete pero si la ilusión, las ganas y, sobre todo, las fuerzas se lo permiten poco a poco irá cogiendo confianza y llegará lejos. Si supera esta primera etapa y llega a Puente la Reina lo tendrá hecho aunque viendo como va le digo al compañero que mejor que paren en Pamplona y se vayan de pintxos para hacer que su compañero se sienta cómodo si quiere acabar. Como empiece a quemarlo se da la vuelta y se acabó.

Yo sigo a lo mío, que no es poco, y me adentro en el bosque por el que se sube al Erro. La subida no tiene la pendiente de Mezkiritz pero es más largo y ya son 15km los que llevo en las piernas. Un lugar precioso y unas vistas maravillosas de los valles aledaños y de las montañas de los pirineos hacen que vayas girando la cabeza cada dos por tres disfrutando del paisaje que te acompaña pese a la dureza de la subida. Poco a poco se va ganando altura hasta que se llega junto a unas antenas que marcan el punto final de la subida. Una pequeña rampa para buscar el cruce de la carretera y… sorpresa, hay un chiringuito móvil al otro lado de la carretera. ¿Pero esto que es?. Lamentable. Allí hay sentados unos motoristas rompiendo por completo el encanto de esta subida.

Así, con 18 km ya en las piernas y esta desagradable sorpresa, comienza una terrible bajada hasta Zubiri que carga piernas, rodillas y que hace que vayas recordando, a cada paso, las ampollas que comienzan a aparecerme. La bajada se hace eterna, horrible, nunca acaba. Todo el recuerdo bonito que tenía de ella cuando hice el Camino de Santiago en bici se acaba de un plumazo. Nunca acaba, nunca aparece el pueblo, nunca llego a cruzar el puente camino del rio Arga en el cual poder meter mis pies en la fría agua que baja por él y poder relajarme. Pero, tras un rato jodido y ver como el sol comienza a apretar, allí aparece Zubiri, y su puente, majestuoso, precioso,… y de fiestas.

Con rapidez me dirijo al Albergue Municipal situado en las antiguas escuelas y que cuesta 6 euros. Habitaciones de unas 40 personas en dos filas de literas y con unas duchas y baños comunes que no hacen mucha gracia. Pero esto es lo que hay. Si quieres lujo y no disfrutar tanto del ambiente peregrino puedes alojarte en El Palo del Avellano, 15 euros en literas o 16 en camas. Vueltecita por el pueblo, bajada la río a refrescar los pies, bocadillo de chistorra, que para eso estamos en Navarra, y a descansar un poco. Al despertar de la siesta me encuentro con mi otro compañero de taxi en la puerta con el que me voy a ir a cenar pero antes un poco de ambiente peregrino, charlas con la gente que he ido viendo durante el recorrido, comentarios sobre la etapa y sobre lo que nos espera. Cenamos pronto y a dormir que están de fiestas y no se lo que nos dejaran. Al día siguiente llegada a Pamplona, ciudad que cada día me gusta más y que tengo muchas ganas de alcanzar. Pero, como he dicho, eso será la siguiente etapa. Ahora toca descansar.

Leave a Reply




If you want a picture to show with your comment, go get a Gravatar.

*

A %d blogueros les gusta esto: