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Oxford, una ciudad universitaria de leyenda.

Nos levantamos pronto. Entre que los dueños del piso se van a trabajar y que aquí amanece temprano no son ni las 8 cuando estamos listos y dispuestos para emprender nuestro camino hacia Oxford, ciudad universitaria de leyenda que tenemos ganas de conocer. Muchas veces hemos oido hablar de la vida en esta ciudad, del ambiente que se respira, de la tradición y la cultura de sus gentes y de la importancia que tiene dentro del mundo de la educación su universidad la más antigua de habla inglesa. Así que, allá vamos.

Como siempre lo primero que debemos hacer para llegar a Oxford es coger el metro de Londres. Aquí, hagas lo que hagas y vayas donde vayas, lo primero es el metro. Debemos ir a Paddington, una de las grandes estaciones de tren que existen en Londres, así que cogemos la Central Line hacia Nothing Hill pero, en vista de la cantidad de gente que utiliza a esta hora el metro, decidimos bajarnos en Oxford Circus y coger la Bakerloo hasta Paddington donde cogemos el tren, por los pelos, y nos plantamos en Oxford en poco más de una hora tras haber pagado cerca de 25 libras por el billete.

Oxford nos recibe con un frío acojonante. Abrigados hasta las orejas llegamos a la estación de tren que se encuentra a las afueras de la ciudad. Por suerte aquí hay autobús turístico por lo que, rápidamente, nos hacemos con un mapa de lo más destacado de la ciudad. No subimos al bus ya que nos apetece pasear por sus calles a nuestro aire y no depender de una ruta que se pierde demasiado por el exterior de la ciudad. No nos interesa esa zona, nosotros vamos al centro de Oxford, al meollo de la ciudad universitaria así que, mapa en mano, nos desplazamos hacia Oxford Castle, nuestro primer destino.

Oxford castle

El Oxford Castle es uno de los castillos que en la actualidad se ha convertido en atracción turística, Su dilatada historia como castillo lleno de fantasmas y su posterior reconversión como prisión dan mucho juego para que hordas de estudiantes ingleses acudan a esta atracción turística atraidos por historias de miedo. Pero, a nosotros, lo que nos dió miedo fue tener que compartir la visita con un grupo de estudiantes de no más de 15 años que parecían estar allí por obligación de sus profesores así que decidimos, ante la alternativa a volver después, no entrar y continuar con nuestra vista por la ciudad de Oxford, dirigiendonos hacia la Carfax Tower.

La Carfax Tower sobresale entre la voragine de centros de estudio que abundan en esta ciudad. Los colleges comienzan a mezclarse con las tiendas y las calles rebosan sabiduria y conocimiento. Tras callejear un poco nos plantamos ante una de las imagenes más veces mostradas de Oxford. La Radcliffe Camera es uno de los monumentos más reconocidos de la ciudad universitaria. Es un edificio redondo de mediados del siglo XVIII rodeado de bibliotecas en una de las cuales entramos a ver una exposición de antiguos aparatos cartográficos.

radcliffe camera

Continuamos con nuestra ruta callejeando y disfrutando el ambiente que se vive en esta pequeña ciudad. Oxford es tradición y que mejor tradición en Inglaterra que tomarse una buena pinta de cerveza. Y que mejor lugar en Oxford que en The White Horse, tradicional e historico pub al que los estudiantes acuden desde el siglo XVI. Una reliquia que recuerda epocas pasadas en esta ciudad. Intentamos comer pero es imposible. Tienen no se que visita y no podemos quedarnos así que, de una forma muy amable todo sea dicho, nos invitan a abandonar el local tras la pinta ya que están a punto de llegar los invitados. No pasa nada, nos marchamos a The Kings Arms a comer, un pub situado en un edificio del siglo XIII y que es un pub desde 1607. Una chulada de sitio, del que se dice que es el pub o bar que tiene el mayor indice IQ de todo el mundo por centímetro cuadrado, en la que comemos un pedazo de pechuga de pollo con bacon, queso y salsa barbacoa que quita el sentido. Espectacular.

trinity college

Tras reposar tranquilamente nos damos cuenta que estamos al lado del Trinity College, uno de los más famosos de Oxford, y podemos entrar a visitarlo. Así que, tras pagar las 5 libras de la entrada, nos dan un mapa y libertad absoluta para escidriñar cada uno de los rincones de este college. Pese a los carteles de advertencia “Only students” nos recorremos todos los rincones posibles llegando a observar, a través de las ventanas, alguna que otra clase y a algun que otro profesor saludando. Resulta curioso ver una capilla, un gran comedor o incluso una bodega en la que guardar la cerveza. La tranquilidad que rezuma este college impresiona a quién lo visita.

cementerio de oxford

Ya se hace tarde, y tenemos que volver a Londres, así que regresamos callejeando hacia la estación de tren y nos despedimos de esta hermosa ciudad universitaria, que debes visitar si te acercas por Londres y quieres hacer una escapada para huir de la voragine y las prisas que se apodera de la capital inglesa.

Comentarios (2)

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  1. Nunca hemos estado en Orford, pero seguro que el ambiente universitario que hay debe ser único, no? 🙂

    Saludos!

    • Pués la verdad es que el ambiente es muy curioso por qué en ella se mezclan los turistas con los estudiantes. Prácticamente toda la ciudad es una gran Universidad, con los Colleges repartidos por donde mires, pero “llena” de turistas.

      Hay un ambiente muy especial que te hace volver a épocas pasadas. Debeis visitarla, vale la pena.

      Un saludo.

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