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Invernal por la Sierra de Javalambre

Aprovechando las últimas nevadas caidas en la sierra de Javalambre y el frío que hace estos días nos planteamos  dar un pequeño paseo para ver como está la sierra. La Sierra de Javalambre se encuentra a poco más de 100 km de Valencia, en la provincia de Teruel, y en ella se encuentra la estación de esquí de Javalambre la cual, junto a la de Valdelinares, esta en la sierra de Gúdar, es el punto de encuentro para los aficionados al esquí en Valencia. Lo que pocos conocen, y esperemos que siga así por muchos años, es la belleza que esconde esta sierra que es mucho más que una estación de esquí.

A las nueve de la mañana, no tenemos ninguna prisa, comenzamos nuestro viaje. Tras superar l’Oronet estamos en la autovía que une Valencia y los pirineos centrales. La temperatura no es muy fría, 0 grados para lo que está cayendo es algo soportable y hasta sorprendente. Pero claro, como siempre, estamos a un lado del Ragudo y lo bueno, hablando del frío, siempre esta en la otra cara. Tras superar los molinos de viento y acercarnos a Barracas el termometro del coche se va hundiendo poco a poco. -1ºC, -3ºC, -5ºC… en apenas 20 kilometros cinco grados de diferencia. Aún queda la subida hasta las pistas así que tenemos tiempo para mentalizarnos del frío que hace.

La carretera de subida a las pistas está limpia, no hay casi nieve lo que nos preocupa, pero a medida que subimos comenzamos a ver que la cosa no estará nada mal. El termómetro sigue a lo suyo y cuando llegamos al parking de Sabina ya marca unos bonitos y agradables -11ºC. La estación de esquí de Javalambre presenta un buen aspecto. Ventisquero, Sabina y la zona de debutantes tienen una pinta buena. El viento ha hecho de las suyas y, mientras nos vestimos y nos preparamos para nuestra excursión, observamos que la nieve parece dura para la práctica del esquí pero que tiene buena pinta para realizar otras actividades invernales. Así que comenzamos la aventura.

Nuestra idea es intentar seguir el sendero marcado por la estación que rodea toda la zona de esquí de Javalambre. Hace un par de años, cuando staban marcándola, ya intentamos seguirlo pero faltaban balizas. Ahora, con nieve, no solo podemos perdernos las balizas sino que ni siquiera sabremos donde está el camino. Pero la Sierra de Javalambre, en invierno, y con nieve por los alrededores bien se merece arriesgar un poquito, así iniciamos la aventura desde el parking hacia la zona de Lapiaz. El inicio es fácil, un camino de servicio junto a la pista de Vuelta a Casa y las huellas del resto de la gente que se decide a pasear por esta zona, hace que no haya pérdida. Pronto nos encontramos en la zona de la confluencia de las pistas de Lapiaz y Portillo. La nieve está bien y no hay demasiada lo que facilita el paso. Desde aquí iniciamos un descenso algo más complicado con fuertes pendientes entre el bosque siguiendo las marcas dejadas por alguien que iba con raquetas hasta que llegamos a la carretera junto al cruce que marca el desvío hacia el refugio Rabadá y Navarro.

Nosotros seguimos hacia la cafetería de Lapiaz, la cual rodeamos para comenzar la parte “seria” de la travesía. A partir de aquí las huellas desaparecen, la capa de nieve aumenta en unos cuantos centimetros y las balizas ya no son tan visibles como hasta ahora. A partir de aquí ya no seguimos el camino marcado por la estación, más fácil y sencillo por el que luego regresaremos, sino que cojemos la variante que se interna en el bosque por la parte de abajo de la montaña. En lugar de ir directos iremos dando un rodeo metidos en uno de los pocos bosques que quedan en la zona para remontar, unos kilometros más adelante, y recuperar el recorrido marcado.

Esta parte es más exigente que lo que llevabamos hasta ahora y aquí si que hubieran venido bien las raquetas. Con la nieve hasta las rodillas en algunos tramos vamos avanzando camino de una mesa y dos bancos que se encuentran en esta sierra medio escondidos y que es nuestro lugar para almorzar. Así guiándonos por los recuerdos de nuestra anterior visita y sorteando los matorrales del camino que ibamos creando superamos las difíciles y cansadas subidas (vaya para de pechadas que nos pegamos) para alcanzar el camino e el punto en el que si coges el camino de ascenso hasta el Javalambre que viene desde la zona de Lapiaz. Este camino es bonito pero no es nuestra intención seguirlo así lo tomamos de vuelta para poder llegar hasta la mesa en la que, la sensación de frío marcada por el viento fuerte que hace y las bajas temperaturas, no aguantamos mucho. Almuerzo rápido y de vuelta a Lapiaz cruzándonos con un par de “culosmojaos” que bajan por el bosque en lugar de hacerlo por las pistas.

Tras cruzar la zona de Lapiaz volvemos por el camino que traíamos al principio pero tomamos una variante por una zona que no conociamos. Vamos por una zona que no sabemos muy bien si es una pista forestal llena de nieve o no pero lo que si sabemos es que, las rampas que estamos superando, podrían convertirse en la pista más difícil y bonita de toda la estación si se decidieran a utilizarla como tal. Rampas de unos 40º, entre el bosque y con unos 30cm de nieve sueltecita hacen de este trozo el más duro a la vez que el más bonito de la excursión. Parece ser que casi nadie conoce este camino ya que no hay huellas y es un lugar ideal para marcarse un fuera pista en esta sierra.

El final de nuestra ruta invernal por Javalambre está cerca. Una vez alcanzamos las antenas que quedan a la izquierda de la zona de Sabina tan solo nos queda bajar unos 200 metros entre las balsas del agua de la estación de esquí para volver al coche, cambiarnos de ropa y comenzar nuestro regreso hacia Valencia donde no podía faltar la parada en Barracas para disfrutar de los productos típicos de la zona. Un rato después estamos en casa contentos y felices por haber podido distfrutar de la Sierra de Javalambre como pocas veces se tiene oportunidad.

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