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Escocia: Day 4. Camino de las Highlands.

Amanece un nuevo día en nuestro camping en los alrededores de Edimburgo. Tras dormir en nuestra elegante parcela tan bien escogida junto a la fosa séptica del camping, amanece un nuevo día, el día en el que comienza la verdadera aventura que hemos venido a vivir aquí. Pero antes, y como cada mañana, hay que esperar a que el resto de la expedición se vaya despertando, y para eso se toman su tiempo. Para hacer más amena la espera me doy una vuelta por el camping para ir viendo caravanas y encuentro que hay gente que lo debe pasar peor que nosotros. Pero no pasa nada, esto es lo que bonito que tiene la aventura.

Con todos ya incorporados comenzamos nuestro viaje hacia las tierras altas de Escocia. Nuestro primer destino debia ser Stirling pero la Lonely dice que no vale la pena visitarla, total tan solo tiene un castillo espectacular, un puente mítico, el monumento a William Wallace y la única iglesia del Reino Unido en la que se ha coronado a un rey, a parte de la Abadía de Westminster. Casi nada. Así que seguimos camino por la M90 hacia Perth para continuar en busca de unas imagenes preciosas que nos habían enseñado la tarde de antes de unos lagos en la zona de Pitlochry.

El camino hasta Perth es bastante aburrido lo que nos permite ir hablando entre nosotros y poniéndonos al día. Tras pasar de Perth si que se entra en una carretera con paisajes más bonitos comenzando a descubrir todo lo que Escocia nos puede ofrecer. Esta es la carretera más visitada de Escocia, según la Lonely. No me extraña, es la mejor carretera que une el norte y el sur de Escocia. Lonely 2 – Nosotros 0.

Al llegar a Pitlochry hacemos las compras oportunas, Ya tenemos nuestras barbacoas para hacer en medio de cualquiera de los muchos rincones paradisiacos que hay en este país, y, viendo la hora que es, decidimos aprovechar para comer en The Old Mill Inn un típico pub inglés. De la comida de los pubs ingleses no hace falta hablar, aunque hay que destacar que el Fish And Chips aquí estaba muy bueno, con una maravillosa vista hacia una cascada que movia la rueda de la noria que adorna su terraza. Tras llenar el buche, de nuevo a la carretera, para meternos en el primer berengenal de nuestro viaje.

A unos 30 kilometros de Pitlochry se encuentra el Loch Tummel  lugar al que nos dirigimos. Las fotos que hemos visto de este lago son impresionantes, de hecho acaba siendo uno de los más bonitos del viaje sin lugar a dudas. Pero lo que no hemos visto es la carretera que lleva hasta él. Al principio es todo muy bonito pero una vez cogemos el desvío hacia la B8019 todo cambia. La carretera se estrecha de forma espectacular dando la impresión de caber solo la caravana. Asustados como pollitos, solo los que ibamos delante los de detrás no veían por donde ibamos, vamos haciendo kilometros deseando no encontrarnos con nadie de frente pero eso, en Escocia es impensable así que enseguida nos cruzamos con un par de coches amén de la caravana que vamos creando detrás nuestro. Por suerte encontramos un pequeño mirador llamado Queen’s View Centre, un lugar maravilloso que nos permite descansar y relajarnos un poco del viaje tan estresante que llevamos. Las vistas valen la pena y es un lugar recomendable aún a pesar de la carretera.

Tras una fotos de rigor y admirar el paisaje tan bonito que teníamos delante nuestro, y ver que no teníamos mucha gasolina, decidimos buscar una gasolinera.  Llegamos a un pueblo a poner gasolina y… sorpresa, la gasolinera estaba cerrada desde hacia un tiempo. Viva la aventura. Sabiendo que en Pitlochry había una gasolinera decidimos que lo mejor era buscar alojamiento. Así comenzamos la búsqueda de un camping que debía existir por allí. Tras recorrer algunas carreteras y encontrarnos con la temida señal que prohibe a las caravanas acceder a otras carreteras (después de ver las carreteras por las que se puede circular con una autocaravana no quiero ni imaginarme como serán las otras) llegamos a un lugar precioso, a la orilla del Loch Tummel , en el cual, como no, está prohibido quedarse a dormir. Damos un bonito y agradable paseo por la carretera que va junto a la orilla del lago disfrutando del paisaje y de la compañía y, cuando nos hemos cansado de las vistas, que no de la compañía, decidimos volver a la caravana para preparanos para nuestra primera barbacoa en Escocia.

Estamos junto al lago, rodeados de los mosquitos de los que nos han hablado, con nuestra cremita Avon, la misma que usa el ejercito para luchar contra estos mosquitos, desplegamos el toldo, sacamos las sillas y las mesas, preparamos la barbacoa y las bandejas de carne y, justo cuando le vamos a pegar fuego, oímos una voz de una mujer. Se nos acerca una guardia forestal de Escocia y nos pregunta si vamos a dormir allí. Así que, tras decirle que nuestra intención no es dormir allí, nos toca recoger toda la “paraeta” y recorrer los escasos cinco kilometros que nos separan de uno de los mejores campings en los que hemos estado, el Kilvrecht Campsite. En medio de la nada, junto a un río, incrustados entre los arboles de un bosque de cuento encontramos un sitio en el cual poder pasar la noche y encima tenemos hasta una mesa con dos banquitos para hacer nuestra barbacoa. Un lugar maravilloso en el que pasar una noche espectactular a la espera de continuar nuestra aventura hacia las Higlands. Al final resulta que la mujer nos hizo un favor.

Comentarios (4)

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  1. Muy buen relato! Viví en Escocia algún tiempo, concretamente en Stirling y aunque la Lonely diga que no vale la pena, la ciudad es una pequeña maravilla (y no sólo por su castillo, su puente y su monumento a Wallace). Muchos viajeros la obvian, pero tiene muchísimo encanto y aún más historia. Así que ya tenéis una excusa perfecta para volver! Ah, además, es la “Gateway to the Highlands” y hay varias rutas senderistas muy chulas…

    Un abrazo

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