rss
English in Manchester
2

Escocia: Day 2. Fàilte gu Alba.

Amanece en Durham. Pese a creer que la noche sería “movidita”, debido a estar junto a una zona de fiesta, la verdad es que ha sido bastante tranquila. Quitando un par de veces, al principio de la noche, no se han oido ruidos. El principal problema es la luz. Aquí amanece muy temprano y aún, esto ocurrirá un par de días después, no nos hemos dado cuenta que las ventanas tienen unas persianas maravillosas que impiden que entre la luz. Que quereis, ninguno hemos estado nunca en una caravana, dadnos tiempo para conocerla a fondo.

Al salir de la caravana se confirma que el pueblecito es precioso. Un río lo cruza, estamos junto a él y la tranquilidad y paz que transmite el ruido del agua ,junto al bosque que tenemos al final del parking, otorgan al lugar un aire especial. Es hora de desayunar y de emprender la marcha. Aún nos queda camino hasta nuestro primer destino en Escocia: Edimburgo, la capital y ciudad más importante de toda esta gran nación para la que aún nos quedan cerca de tres horas de camino.

Continuamos nuestro viaje por la autopista A1 hasta que nos vamos acercando a la frontera entre Inglaterra y Escocia. Son momentos de carretera pura y dura en las que la conversación y los paisajes hacen abstraerse a cualquiera de los kilometros que faltan. Una gran parte de la carretera circula junto al Mar del Norte, mar fiero y bravo donde los haya. Poco a poco nos acercamos a la frontera en la que encontramos un muro de piedra separando la zona inglesa de la zona escocesa. Tras cruzarlo, por fin, estamos en Escocia. “Fàilthe gu Alba”.

Un poquito más de carretera, unas clases de nutrición que nos ofrece Elena y, casi sin darnos cuenta, estamos a las afueras de Edimburgo. Nuestro primer destino es el Mortonhall Park y, a pesar de llevar GPS, nos cuesta encontrarlo (donde se ponga un mapa de los de toda la vida…). Por fin lo encontramos y… primera sorpresa, no nos esperan hasta el día siguiente (sigo pensando que la culpa es más mía que de Ricardo pero como su novia la toma con él yo me aparto…) así que, nuestra primera noche, la tendremos que pasar en la zona reservada a las “late arrivals”. Aparcamos la caravana, la equilibramos como podemos y a disfrutar de la ciudad, que queda como a un cuarto de hora en bus.

El viaje es divertido. Sin comerlo ni beberlo nuestras acompañantes, ¿o fuimos nosotros saludando a aquellas chiquillas que nos miraban?, inician un gracioso juego. No tenemos rival y una hora después ya se dan por perdidas, aunque siguen intentándolo, y siguen perdiendo, pobretas.

Llegamos a Edimburgo y paramos en Princess Street arteria principal de la New Town. Es hora de comer así que buscamos un sitio que nos habían recomendado mientras paseamos por esta bulliciosa calle llena de tiendas a un lado y con las vistas del castillo y de la Old Town al otro. Junto a la calle el Princess Street Garden un lugar muy bonito para pasear bajo la imponente estampa de castillo. Llegamos a The Voodoo Rooms pero está lleno y no podemos comer ahí así que optamos por una tradición de esas tierras tan raras: comer en un parque. Hemos pasado junto a uno donde la gente estaba comiendo y junto al local al que hemos ido hay un pequeño establecimiento, el Snax Cafe, que pone que es famoso por sus desayunos. No tienen muy buena pinta pero, el ver como son varios los lugareños que entran a por comida, hace que gane muchos enteros. Así que para dentro a comprar comida y al parque a comer.

Tras la parada a comer toca comenzar con la visita cultural y para ello nada mejor que comenzar con una bonita y divertida tarde de compras. Bien. Que mejor sitio para ver de Edimburgo que sus tiendas de deportes así que allá que nos vamos los tres maromos en busca de unas zapatillas para poder andar por la montaña si decidimos hacer una excursión. Tras recorrer unas cuantas tiendas llegamos a un centro comercial en el que, por fin, encontramos nuestro objetivo tras un par de horas divertidísimas. “Ven a Edimburgo de compras, no te arrepentirás”. Tras este pequeño esperpento por fin subimos a la Old Town cruzando sobre la estación de tren para llegar a High Street, una bulliciosa calle en esta época en la que encontrar actuaciones callejeras en cada metro. Estamos en época del Festival de Edimburgo y eso se nota. A la High Street se le conoce como Royal Mile ya que es la calle que une el castillo con el Palacio de Holyrood residencia de la reina inglesa en Escocia. Pero nosotros seguimos al tumulto de gente que se arremolina por esta calle camino del castillo. Paseando vamos viendo diferentes espectáculos callejeros al tiempo que vamos viendo los diferentes callejones que llevan a la zona suburbana de Edimburgo, un lugar en el que, los residentes de Edimburgo, construyeron sus viviendas pero que fue abandonado, en el siglo XVII, debido a la peste bubónica que se extendió por estas calles que fueron tapiadas para evitar su propagación al resto de la población.

Tras una vistita por esta zona bajamos a Princess Street para disfrutar de un cómodo y bonito paseo por los jardines que allí se encuentran. Una fina lluvia nos obliga a celerar el paso y nos anticipa lo que vendrá después. Tras el paseo se hace la hora de cenar y nos dirigimos al Grassmarket, una gran plaza en la que eran ejecutados los condenados a la horca y, en la cual, hay varios sitios en los que poder cenar. Allí se encuentra The last drop un tradicional pub escocés en el que los condenados se tomaban su último trago antes de ser ahorcados. Es nuestra primera parada, ya que las chicas aún no tienen hambre. Unas pintas después parece que ya es hora de cenar pero… sorpresa, se ha puesto a llover con bastante intensidad (en Valencia esto serían lluvias torrenciales pero aquí la gente continúa por las calles) así que nos vemos “obligados” a buscar entre los pubs que se encuentran en la calle. Al final, tras no dejarnos entrar en algunos de ellos al decirles que ibamos a cenar, encontramos un turco en el cual cenamos bien y nos pegamos unas risas con el amigo de Topal, camarero turco que de pequeño jugó con Memeth Topal en el Galatasaray. Tras unas risas es hora de volver a un pub a tomar ago antes de irnos a dormir así que volvemos a The last drop a cumplir con la tradición. La diferencia es que nosotros no vamos a ser colgados, aunque a alguna seguro que se le pasó por la cabeza hacerlo, sino que nos vamos a volver a nuestra caravana en un precioso taxi para los seis que nos proporciona quince minutos de risas gracias a la conversación que nos da el conductor.

Una vez en la caravana nos toca dormir, que al día siguiente toca la visita cultural, esta vez de verdad, a Edimburgo. Seguimos sin persianas para tapar la luz así que, con las toallas, hacemos un apaño temporal. Es lo que tiene no haber ido nunca en una caravana. Cada día descubres algo nuevo. Eso sí, este pequeño incoveniente, me hace madrugar y luego tener que soportar las quejas de las compañeras de viaje por que dicen que hago mucho ruido. ¿Será posible?.

Comentarios (2)

Trackback URL | Comments RSS Feed

  1. Agustín dice:

    Hola

    Te felicito por tu blog. Estoy preprando un viaje a Escocia para este verano en Autocaravana. Veo que nombras que en los camping hay una zona que se llama “late arrivals” ¿ Me puedes decir si esta es una zona para autocaravanas fuera del camping en la que se puede pasar la noche pagando menos? o solo es una zona donde pasar la noche si llegas cuando la puerta está cerrada y se pàga como si pasaras la noche dentro del camping.
    Gracias.

Leave a Reply




If you want a picture to show with your comment, go get a Gravatar.

*

A %d blogueros les gusta esto: