rss
English in Manchester
2

Acampando en Big Sur

Me levanto bastante pronto para poder hablar con España y me encuentro con uno de los compañeros de habitación, un francés, que hace casi un año que está viviendo en Canadá y con el que había hablado un poco la noche anterior, que dice que si se puede acoplar con nosotros en el coche. Total, que a las 8 y pico nos subimos al coche un francés, un alemán y un español (parece el principio de un chiste, jajaja) y nos vamos a Monterrey. Hablando en el coche el alemán me dice que si se puede acoplar conmigo y dormir en la tienda de campaña en el Kirk Crekk Campground en Big Sur, que él tiene saco de dormir y que le apetece muchísimo, que a él le gusto mucho el rollo de acampar y tal y que buscará un sitio donde pescar (el tío viaja con una mochila no muy grande, un saco de dormir y la caña de pescar). Total, que paramos en Monterrey para dejar al francés e intento del alemán de entrar con el francés al acuario de Monterrey mientras yo hago turismo (jaja, este se cree que todos los españoles somos como Zapatero, si le tengo que esperar a que salga del acuario pues entro yo con la entrada del francés, no te jode). El tío ya empieza a mosquearme un poco, porque nos había contado que si hacía couchsurfing, que consiste en quedarse a dormir en casa de la peña por la cara. Pero claro una cosa es que te quedes a dormir gratis en casa de gente que comparte estos ideales y otra que te creas que todo te va a salir gratis.

Dejamos al francés y nos vamos a buscar un supermercado para comprar las cervezas y la carne para la barbacoa. Comprando el tío es lo más rácano que te puedas echar a la cara, rapiñeando centavo a centavo, a lo que yo me niego en algunas cosas. Después de la compra nos metemos de lleno en la Cabrillo Higway, una preciosa carretera que discurre cerca de los acantilados bordeando al mar. Nos paramos en Point Lobos, sitio que me había recomendado la americana que conocí en San Francisco. 10 usd para entrar. El alemán no quiere entrar por no pagar, pero yo sí quiero y lo pago de mi bolsillo. El sitio precioso, era un día con mucho viento y el mar estaba bravo, por lo que las olas rompían con mucha fuerza contra los acantilados.

Tras muchas millas de preciosos paisajes, llegamos al camping llamado Kirk Crekk Campground, situado en un acantilado justo al lado del mar. Como el día está ventoso de narices, nos damos una vuelta por el camping intentando descubrir la mejor ubicación para la tienda, no vaya a ser que se nos vuele. Después de un rato buscando, plantamos la tienda en un santiamén, es gigante (para cuatro personas) y bastante fácil de montar; ya veremos luego para desmontarla y plegarla.

Nos vamos a dar una vuelta por un camino que llega hasta la playa de abajo del acantilado y volvemos a eso de las 5 para empezar a hacer las brasas, ya que el guarda nos ha dicho que sobre las 6 anochece y no queremos que nos pille la oscuridad. El alemán intenta encender el fuego (que si a él le encantaba hacer fuego, que si no sé qué, total que yo le dejo, a mi tampoco es que me entusiasme, siempre que hacemos torrá se encarga mi hermano), pero el tío no va para alante, no tiene ni puta idea. Total, que le preparo yo leña pequeñita y él empeñado en poner troncos más grandes, pero al final me hace caso y encendemos el fuego, y vamos quemado poco a poco todos los troncos que tenemos hasta que tenemos unas buenas brasas.

Nos ponemos a beber cerveza y me dice que estoy con un alemán experto bebedor de cervezas, que lleva bebiendo cerveza desde los 10 años, que si no sé que historias de la October Fest, que si “prost” para brindar y pollas en vinagres, pero no sabe con quien está hablando y casi sin quererlo ni beberlo me acabo yo la primera antes que él y le pego la vacilada. La siguiente lo mismo, cuando voy a tirar yo la mía a él le queda como un tercio, por lo que el tío empieza a mosquearse un poco, dándose cuenta de que el españolito le iba a partir esa noche, jajaja, como así fue. Con lo listos que son los alemanes y va y yo tengo que cruzarme con este…

Total, una barbacoa de puta madre, con todas las de la ley, y después de charlar un poco con 4 tíos de San Diego que estaban de vacaciones de la universidad (spring break lo llaman aquí) y de que se fumaran como si fueran porros cuatro o cinco cirragos de liar del alemán (se pasaban los cigarros los unos a otros el alemán incluído, y era una mierda de Drums, yo no sé que se pensaban, que si iban a colocar o qué) nos vamos a dormir a la tienda de campaña como a las 21 o así. Un día más, un lugar increible volviendo a la vida silvestre que tanto me gustó durante mi estancia en Escocia en autocaravana.

Leave a Reply




If you want a picture to show with your comment, go get a Gravatar.

*

A %d blogueros les gusta esto: